
La Guerra ruso-japonesa ( 8 de febrero de 1904 - 5 de septiembre de 1905 ) fue un conflicto surgido por las ambiciones imperialistas rivales de la Rusia Imperial y el Japón en Machuria y Corea . Los principales escenarios del conflicto fueron el área alrededor de la península de Liandong y Mukden , los mares de Corea y Japón y el mar amarillo. Los rusos buscaban un puerto de aguas cálidas en el océano Pacifico para uso de su Armada y para comercio Marítimo. Después de la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), el tratado de Shimonoseki le concedió a Japón la isla de Taiwán, así como el protectorado sobre Corea y la península de Liaodong. Posteriormente Japón se vió obligado a entregar Port Arthur a Rusia.
Las campañas resultantes, en las cuales el Ejército Imperial Japonés logró obtener varias victorias de manera consistente sobre sus oponentes rusos, fueron un hecho inesperado para muchos en el mundo, pues fue la primera vez que un pueblo no caucásico se enfrentaba y vencía a una potencia imperialista europea. Estas victorias transformarían drásticamente el balance de poder en el Este de Asia, lo que daría como resultado la consolidación de Japón como país importante en el escenario mundial. Las vergonzosas derrotas generaron insatisfacción en los rusos con su corrupto e ineficiente gobierno zarista, y fueron una de las principales causas de la Revolución Rusa de 1905.
Tras la revuelta de los bóxers chinos de 1898, e incumpliendo la promesa hecha al Japón, los rusos negociaron con China un arrendamiento de 25 años de la base naval, un puerto libre de hielos para su flota de Extremo Oriente. El gobierno coreano concedió a Rusia una base naval próxima a las costas japonesas, en un intento de ofrecer una doble amenaza a Japón, la de Rusia y la de China. Rusia aprovechó la desestabilización de la zona y en 1896 se firmó un acuerdo con China para el uso de Port Arthur como base ubicada al extremo de la península de Liaodong .Esto fue un desafío para el Imperio del Japón y provocó la desaprobación del Reino Unido, quien vio al gigante ruso como una amenaza a sus posesiones británicas y su provechoso comercio asiático.
El recién modernizado Ejército Imperial Japonés se hallaba más que preparado para enfrentarse a las fuerzas que Rusia había estacionado en Asia al inicio de la contienda, que representaban sólo una pequeña parte de las tropas del zar. Se calcula que los rusos movilizaron durante el conflicto hasta 2.000.000 de soldados mientras que los efectivos japoneses nunca llegaron a los 900.000 hombres.
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